lunes, 10 de diciembre de 2012

LA IDA





Me desconozco. Ignoro el porqué de casi todo.
Estoy bien acostumbrado a subir las pronunciadas pendientes
y a vislumbrar en las cimas de cada una de ellas los borrosos paisajes.

No creo en los horizontes, más bien puedo sentir las fuerzas
que me empujan en cada dirección.

Soy totalmente previsible e influenciable.
Eso si, cada razón que asumo la ha filtrado el cedazo,convirtiéndola en un polvo que se diluye ante mi.

Creo con firmeza que ando descalzo enfriando mis pies al paso de cada contienda.

A veces, miro dentro de los ojos que me miran y así caigo en todos sus abismos.......Precipicios que atravieso.
Después........compruebo atónito la huida que emprenden sus dueños cuando me descubren.
Pero es extraño, sus pupilas quietas siguen observándome.
Aunque.....nunca me vieron.

No se me ocurriría pensar que soy libre,porque ni siquiera se qué hago aquí.

Hoy, individuo  impulsado,espero indicaciones de la brújula.

Soy muy obediente en mis labores de la ida.

Sólo me reconforta la luz que veo cerca.


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